El régimen de control de exportaciones de China se ha convertido en un poderoso instrumento para controlar la disponibilidad global de bienes estratégicos, según detalla el informe ‘Control de exportaciones: El nuevo arsenal estratégico de China’, publicado por la Cámara Europea. Si bien los controles a las exportaciones siguen siendo una herramienta importante para prevenir la proliferación de armas, cada vez se utilizan más como medidas comerciales estratégicas, primero por Estados Unidos y ahora por China. La UE debe responder a este desafío para garantizar su seguridad económica.
“Implementar controles de exportación específicos y precisos que impidan el comercio de bienes de doble uso para fines militares, al tiempo que se garantiza que el comercio civil legítimo no se vea afectado, contribuiría a obtener resultados más beneficiosos para ambas partes”, señala Jens Eskelund, presidente de la Cámara Europea.
Muchas empresas viven en un estado de incertidumbre
A lo largo de 2025, la guerra
comercial entre Estados Unidos y China provocó que ambas partes intensificaran
el uso de controles a la exportación, junto con la imposición recíproca de
aranceles. Las empresas europeas se vieron afectadas, en particular por la
imposición china de controles a la exportación de elementos de tierras raras
(REE), lo que generó importantes interrupciones en la cadena de suministro y
pérdidas de ingresos para las empresas europeas. Si bien el proceso de
obtención de licencias de control de exportaciones -que puede tardar varios
meses en completarse- ha experimentado mejoras marginales con respecto al año
anterior, muchas empresas siguen viviendo en un estado de incertidumbre constante.
Optimizar el proceso de solicitud
de licencias ayudaría a mitigar los problemas a corto plazo, pero la intención
de China de ampliar aún más su marco general de control de exportaciones
representa un riesgo comercial a largo plazo. El 9 de octubre de
2025, China anunció que aumentaría las restricciones sobre las tierras raras,
con controles adicionales sobre la tecnología de baterías de iones de litio,
los materiales superduros y los equipos necesarios para la extracción y el
procesamiento de tierras raras e imanes, e incluyendo por primera vez
disposiciones extraterritoriales. Si bien estas medidas quedaron suspendidas
hasta noviembre de 2026, tras un acuerdo con Estados Unidos, su entrada en
vigor amenaza con desestabilizar las cadenas de suministro globales, obligando
a otros países y empresas a adoptar las medidas de mitigación pertinentes. De
continuar por este camino, se ejercerá una presión adicional sobre el sistema
comercial mundial, lo que provocará una mayor fragmentación, en detrimento
tanto de la UE como de China.
