martes, 8 de septiembre de 2026

Nuevo lobby en defensa de los combustibles renovables

 Advanced Feedstocks Alliance (AFA) o Alianza de Materias Primas Avanzadas en la que participan Moeve, Repsol, BP y Corteva, entre otras multinacionales, defiende el reconocimiento del papel de los cultivos intermedios y de los cultivos en tierras gravemente degradadas como materias primas admisibles y comercialmente viables para la producción de combustibles renovables.


Eliminar barreras de mercado   

   Para aprovechar su potencial, el nuevo lobby aboga por un marco normativo y de certificación de la UE pragmático que aporte la seguridad necesaria para introducir estas materias primas en el mercado. “Esto implica apoyar tanto la producción nacional como las importaciones certificadas, fomentar la inversión, eliminar barreras de mercado y reforzar la resiliencia y la competitividad de la cadena de valor europea de los combustibles renovables”, según sus promotores.

  Los combustibles renovables son combustibles químicamente equiparables a los convencionales, pero su proceso de producción es distinto, según expertos de Repsol. Se producen a partir de materias primas no fósiles contribuyen a reducir las emisiones netas de CO2. Estas materias primas pueden ser de origen biológico, procedentes de biomasa y residuos orgánicos (residuos vegetales y animales de distintos orígenes: municipales, industria agroalimentaria, agricultura, ganadería, limpieza forestal, etc); o de origen no biológico, los denominados RFNBO (Renewable Fuels of Non-Biological Origin). 

Combustible sostenible o sintético de aviación

   Varias de las compañías que impulsan AFA han firmado acuerdos de colaboración conjunta. Corteva y BP se han asociado en Etlas, su nueva empresa conjunta al 50%, que producirá aceites a partir de cultivos agrícolas —como colza, mostaza y girasol— destinados a la fabricación de biocombustibles, entre ellos el combustible sostenible o sintético de aviación (SAF, por sus siglas en inglés) y el diésel renovable (RD). Los biocombustibles son fabricados a partir de materias primas no alimentarias, como la biomasa lignocelulósica, incluida la madera y los residuos de la silvicultura, los residuos agrícolas (paja y rastrojos) y los cultivos energéticos o los residuos (por ejemplo, residuos industriales, aceites y grasas usados o residuos sólidos).