Los 33 empezaron contando los días, las horas, los minutos, los segundos transcurridos desde que quedaron atrapados en la mina. Ahora cuentan esos días, esas horas, esos minutos, esos segundos que faltan para el feliz desenlace.
Desde que están en la boca del lobo hay enseñanzas para todos. Habría que aprovechar este fatal accidente para sacar lecciones provechosas, y no sólo para los más cultos, los más listos, los más rápidos.
De la mina ya no se sacan riquezas, se extraen principios tan básicos como la vida. Así todos volvermos a re cordar - aunque muchos, soy el primero en confesarlo lo tenía más que olvidado y hasta quizá lo ignoraba- lo que son los ritmos circadianos.
Copio directamente (no puedo realizar el corta y pego): "...Son patrones de actividad que ocurren en un ciclo de 24 horas, son reguladores biológicos importantes en virtualmente todas las critaturas vivientes. En seres humanos y otros animales, el reloj circadiano interno del cerebro regula los ciclos del sueño y la vigilia, así como la temperatura corporal, la presión arterial y la liberación de varias hormonas endocrinas". Así lo explica la investigadora Amhita Segal, investigadora del Howard Hughes Medical Institute. (http://www.hhmi.org/news/sehgal2-esp.html).
Aquí se trata de contar la realidad sin la doble moral que pervierte al periodismo actual.
viernes, 10 de septiembre de 2010
miércoles, 8 de septiembre de 2010
La precariedad mata
Hoy por hoy el suicidio es la primera causa de muerte violenta en el mundo. Y sigue siendo la palabra maldita y el mayor tabú de todos los tiempos.
Pero negar este acto brutal no ayuda precisamente a prevenirlo. Ocultar las personas que se quitan la vida por culpa de la precariedad o el paro no conduce a ninguna parte. Pese a ello se siguen negando estas muertes, aunque cada vez con menos contundencia.
El suicida sigue siendo ese fantasma del que se habla pero nadie ve. Incluso en hogares que lo han padecido la cultura inculcada lo hace ver como un apestado. Desgraciadamente quien se quita la vida no siempre lleva dentro un trastorno de la personalidad. Hoy mismo me contaron el caso de un joven teleoperador (comisionista de éxito en ventas) al que la empresa alegando dificultades financieras no pagaba. Un día varios compañeros lo fueron a ver al hospital. "Me equivoqué al tomar la medicación", fue su explicación cuando le preguntaron qué había pasado. A los pocos días saltó al vacio. Fue su segundo intento. ¿Podia haberse prevenido? ¿Podía haberse evitado? Rotundamente, sí. La empresa, como tantas otras, debería haber tomado medidas preventivas (ya tenemos como escarmiento los casi 30 suicidados en Francia con Orange). Sus compañeros deberían haber hablado más con él, aunque a la salida del hospital incluso estuviera risueño.
Pero negar este acto brutal no ayuda precisamente a prevenirlo. Ocultar las personas que se quitan la vida por culpa de la precariedad o el paro no conduce a ninguna parte. Pese a ello se siguen negando estas muertes, aunque cada vez con menos contundencia.
El suicida sigue siendo ese fantasma del que se habla pero nadie ve. Incluso en hogares que lo han padecido la cultura inculcada lo hace ver como un apestado. Desgraciadamente quien se quita la vida no siempre lleva dentro un trastorno de la personalidad. Hoy mismo me contaron el caso de un joven teleoperador (comisionista de éxito en ventas) al que la empresa alegando dificultades financieras no pagaba. Un día varios compañeros lo fueron a ver al hospital. "Me equivoqué al tomar la medicación", fue su explicación cuando le preguntaron qué había pasado. A los pocos días saltó al vacio. Fue su segundo intento. ¿Podia haberse prevenido? ¿Podía haberse evitado? Rotundamente, sí. La empresa, como tantas otras, debería haber tomado medidas preventivas (ya tenemos como escarmiento los casi 30 suicidados en Francia con Orange). Sus compañeros deberían haber hablado más con él, aunque a la salida del hospital incluso estuviera risueño.
martes, 7 de septiembre de 2010
La gran metáfora de la vida
El ser humano recorre un camino en el que siempre pugna por salir de la oscuridad a la luz. Los 33 de Chile son la gran metáfora de esta lucha.
Aunque tenga todos los bienes materiales, la persona nunca está satisfecha. Desde su nacimiento se le han ido imponiendo una serie de retos que, ya sea por emulación o competitividad, busca superar. Si vienen 'vacas flacas' el objetivo es salir de la precariedad; si ha alcanzado la cima busca como liberarse del estrés. En definitiva, el afán de supervivencia guía sus pasos. Los perfiles desvaídos de los 33 mineros empezarán a aclararse estos meses y muchos tendrán un espejo en el que mirarse.
Aunque tenga todos los bienes materiales, la persona nunca está satisfecha. Desde su nacimiento se le han ido imponiendo una serie de retos que, ya sea por emulación o competitividad, busca superar. Si vienen 'vacas flacas' el objetivo es salir de la precariedad; si ha alcanzado la cima busca como liberarse del estrés. En definitiva, el afán de supervivencia guía sus pasos. Los perfiles desvaídos de los 33 mineros empezarán a aclararse estos meses y muchos tendrán un espejo en el que mirarse.
lunes, 6 de septiembre de 2010
Culebrón en la mina
La prensa del corazón ya tiene carnaza a 700 metros de profundidad. Lo desvela hoy el corresponsal de ABC en la mina chilena.
"Son muchas las anécdotas humanas que empiezan a aflorar a la superficie. Uno de los 33 mineros chilenos que está sepultado desde el 5 de agosto pasado, además de intentar sobrevivir en difíciles condiciones de encierro, tiene un problema al que deberá hacer frente cuando salga. Ese día que llegará no antes de dos meses, deberá decidir entre dos mujeres que le esperan y reclaman ser la pareja de Yonni Barrios Rojas.
El operario de 50 años de edad tenía una doble vida que quedó al descubierto horas después del derrumbe de 750.000 toneladas de rocas y tierra hace cuatro semanas. Zulema Barrios y Susana Valenzuela no se conocían, pero ambas coincidieron en el campamento «Esperanza», donde comenzaron a juntarse los familiares de los mineros sepultados. Ambas preguntaron por el mismo hombre y ambas dijeron que eran «la pareja» de Yonni Barrios.
Zulema Barrios está casada desde hace quince años con el minero que conoció en Santiago, la capital chilena a unos 800 kilómetros de la mina San José, ubicada en el desierto de Atacama. Susana Valenzuela relata que mantiene una relación con Barrios desde hace cinco años. Ambas están a la espera de una explicación de Yonni Barrios, según escribe Libio Pérez, corresponsal de ABC en Chile.
El operario de 50 años de edad tenía una doble vida que quedó al descubierto horas después del derrumbe de 750.000 toneladas de rocas y tierra hace cuatro semanas. Zulema Barrios y Susana Valenzuela no se conocían, pero ambas coincidieron en el campamento «Esperanza», donde comenzaron a juntarse los familiares de los mineros sepultados. Ambas preguntaron por el mismo hombre y ambas dijeron que eran «la pareja» de Yonni Barrios.
Zulema Barrios está casada desde hace quince años con el minero que conoció en Santiago, la capital chilena a unos 800 kilómetros de la mina San José, ubicada en el desierto de Atacama. Susana Valenzuela relata que mantiene una relación con Barrios desde hace cinco años. Ambas están a la espera de una explicación de Yonni Barrios, según escribe Libio Pérez, corresponsal de ABC en Chile.
domingo, 5 de septiembre de 2010
El minero 34
Sin pretenderlo los 33 mineros atrapados en una mina de Chile se han convertido en un Gran Hermano. De momento la información se está tratando con rigor, pero no tardarán en aparecer los buitres.
Las muestras de solidaridad recibidas de todo el mundo les demuestran que afuera se encuentra el minero 34. Lo somos todos nosotros, todos aquellos que día a día seguimos la evolución de una historia que se anuncia larga. En cada rostro y manera de sentir de cada minero hay miles de personas que se identifican. Desde la prensa ya se les ha empezado a asignar papeles: desde el líder al más discreto (tímido hasta la extenuación).
Desde fuera nos sentimos también atrapados con ellos. Pero sabemos que no es lo mismo. Aquí tenemos la libertad de movimientos que a ellos les falta y respiramos otro aire. Podemos elegir. Esta situación nuevamente nos enseña a valorar la vida. Deseamos que mientras estén recluidos no sean objeto de estudio de laboratorio. Son personas y tienen sentimientos.
Las muestras de solidaridad recibidas de todo el mundo les demuestran que afuera se encuentra el minero 34. Lo somos todos nosotros, todos aquellos que día a día seguimos la evolución de una historia que se anuncia larga. En cada rostro y manera de sentir de cada minero hay miles de personas que se identifican. Desde la prensa ya se les ha empezado a asignar papeles: desde el líder al más discreto (tímido hasta la extenuación).
Desde fuera nos sentimos también atrapados con ellos. Pero sabemos que no es lo mismo. Aquí tenemos la libertad de movimientos que a ellos les falta y respiramos otro aire. Podemos elegir. Esta situación nuevamente nos enseña a valorar la vida. Deseamos que mientras estén recluidos no sean objeto de estudio de laboratorio. Son personas y tienen sentimientos.
martes, 24 de agosto de 2010
Un sordo malestar
Paradojas de la vida, el país donde al parecer más seres felices hay por metro cuadrado incuba un sordo malestar.
España es uno de los veinte países del mundo donde los ciudadanos viven más años de felicidad, según los últimos datos de la Base Mundial de la Felicidad que elabora la Universidad Erasmus de Rotterdam (Países Bajos) con la colaboración de varias instituciones de otros países. En concreto, los ciudadanos españoles están en el puesto número 16 de 148 en dicho ranking, con una media de 58,8 años 'felices' de vida. Tras medir los 'años felices de vida', combinando promedios de valoración de la vida con otros como la esperanza de vida, estos investigadores obtienen datos de cuántos años y cómo de feliz vive un ciudadano promedio en un determinado país. Así, en España se los ciudadanos valoran con un 7 (sobre 10) el grado de satisfacción que tienen con su vida, mientras que la esperanza de vida es de 80,5 años de media.
Pero la felicidad no está reñida con el descontento. Y ciudadanos descontentos abundan por doquier: funcionarios tras el tijeretazo, parados, tras el recorte del subsidio, sindicalistas tras el ninguneo del Gobierno.
¿Cuánto tiempo podrá darles la espalda el presidente?
España es uno de los veinte países del mundo donde los ciudadanos viven más años de felicidad, según los últimos datos de la Base Mundial de la Felicidad que elabora la Universidad Erasmus de Rotterdam (Países Bajos) con la colaboración de varias instituciones de otros países. En concreto, los ciudadanos españoles están en el puesto número 16 de 148 en dicho ranking, con una media de 58,8 años 'felices' de vida. Tras medir los 'años felices de vida', combinando promedios de valoración de la vida con otros como la esperanza de vida, estos investigadores obtienen datos de cuántos años y cómo de feliz vive un ciudadano promedio en un determinado país. Así, en España se los ciudadanos valoran con un 7 (sobre 10) el grado de satisfacción que tienen con su vida, mientras que la esperanza de vida es de 80,5 años de media.
Pero la felicidad no está reñida con el descontento. Y ciudadanos descontentos abundan por doquier: funcionarios tras el tijeretazo, parados, tras el recorte del subsidio, sindicalistas tras el ninguneo del Gobierno.
¿Cuánto tiempo podrá darles la espalda el presidente?
viernes, 20 de agosto de 2010
Adaptarse no es fácil
El barco encalló y la persona logró arribar a la isla. Miró a su alrededor y no vio a nadie. Estoy sólo, se dijo. Pero no desesperó. Algún barco pasará y le haré señales. Se echó la noche sin avistar movimiento en el horizonte. Dormiré en un refugio y mañana seguro que me rescatan.
Pasaron tres días sin el menor atisbo de otros seres. Esta persona se había adaptado a su nueva situación: pescaba para subsistir, meditaba para estar fuerte y hacía ejercicio para mantenerse en forma.
Cuando uno se convierte en náufrago la vida le pone al límite. Debe superar una prueba muy dura para volver al mundo del que procede.
Pasaron tres días sin el menor atisbo de otros seres. Esta persona se había adaptado a su nueva situación: pescaba para subsistir, meditaba para estar fuerte y hacía ejercicio para mantenerse en forma.
Cuando uno se convierte en náufrago la vida le pone al límite. Debe superar una prueba muy dura para volver al mundo del que procede.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





