martes, 12 de julio de 2011

Que no te TIMEN con el terremoto de Japón



   A esa gente que se lucra con las grandes desgracias hay que darle un escarmiento proporcional. En los últimos meses la Red es por desgracia un coladero de indeseables. Ayer recibí el mail que detallo abajo (al igual que muchos miles y por eso lo denuncio) que con la excusa de ofrecer empleo en un país con 5 millones de parados propone ayudar a los damnificados de Japón a cambio de un sueldo de hasta 3.200 euros mensuales.  Sólo hace falta trabajar un par de horas al día. Claro que en el mail no se dan más detalles para que el incauto pique el anzuelo y escriba. 
   Este es el texto recibido (con sus buscadas erratas y faltas de ortografía para darle mayor credibilidad) :

Buenas Jorge de Lorenzo Quintela , Somos un gran banco japonés y le invitamos a trabajar en el nuevo Departamento de beneficiencia. Su curriculum lo hemos encontrato en uno de los sitios de trabajo. Preste atención a una posición interesante con ingreso digno. El terremoto horrible en Japón resultó en la creación de muchas instituciones de caridad como nuestra. Muchas personas en todo el mundo quieren participar en los programas de asistenciaa las víctimas. Si es Usted uno de estas personas, por favor preste atención a nuestra oferta. La podrá combinar con una ganancia alta. Requisitos - usuario del ordenador (Internet,Word, Excel, email) - acceso permanente a la Internet - Teléfono móvil y fijo con disponibilidad permanente - Responsabilidad Responsabilidades básicas del Operador Bancario - Correspondencia por email - Realización de pagos corporativos y los de personas particulares que quieren prestar ayuda guardando anónimos (transferencias de sponsors) - Realización de los pagos a una organización o a una persona privada, a que se presta la ayuda via varios sistemas de pago, dependiendo en cada caso de las cantidades a enviar (tales como Western Union y Money Gram). El horario laboral: De lunes a viernes durante el día laboral. Cerca de 2-3 horas al día. Su ganancia: Aproximadamente de 700 a 3200 EUR mensuales. Para obtener una descripción detallada, por favor, conteste a esta carta.

   Esta gente sin escrúpulos debería quedar al descubierto. Como medida inicial propongo bombardear con mensajes masivos el mail de referencia: eliz@indy.net

domingo, 10 de julio de 2011

10 minicuentos de la crisis


   Me fumo el último cigarrillo deseando quemarme los dedos. Estoy tan apagado por dentro que necesito un destello aunque sea de dolor. Encima de la mesa están apilados los textos del temario. A mi derecha un gran reloj y un dietario. En el reloj fijo las horas de estudio que terminan cada vez que salta la alarma y en el dietario escribo la lista de temas concluidos. Confío que en dos meses los textos ardan en una gran pira levantando llamas verdes y azuladas.
   Como número uno en oposiciones tengo una fe ciega en mi mismo. Mi novia me telefonea cada hora. Cuando le digo que nos jugamos nuestro futuro parece entenderlo. Recuerdo que el día de la despedida se le puso la piel de gallina pero no lloró aunque bien que lo necesitaba. Decido enclaustrarme y no estar para nadie...


   Está tan nerviosa que no puede evitarlo. Se quita las bragas, las echa al bidé y deja correr el agua de la ducha. Relee la carta como si no acabara de creérselo. Y no es para menos. Después de tres años de insidiosa espera recibe una contestación positiva. Son apenas seis líneas, frías e impersonales. La citan el miércoles, a las diez en punto, en una zona residencial. Al entrarle unas irresistibles ganas de volver a hacerlo se mete en la ducha; se enjabona lentamente, con friegas suaves y circulares, dejando que las pompas bailen sobre la piel y sin darse cuenta se deja llevar. Se ve tecleando en un ordenador, en una oficina con luz natural, rodeada de plantas que estallan en preciosas flores. La llaman por teléfono y es el novio que le pregunta cuando va a salir para recogerla y tomarse unas copas. Entran sonrientes en aquél bar oscuro y se comen a besos mientras él agita perezosamente el gin tonic compartido. Un chorro de agua helada la despereza, el novio desaparece en los cubitos de hielo y hasta recuerda cuanto le odia al notar el amargor de la ginebra en sus labios cortados...


   Empuje, que ya sale. Vamos, mujer. Un empujoncito y ya es nuestro. ¿Qué le sucede? Iba tan bien. Vamos, tranquilícese y volvemos a empezar. Respire hondo. Venga, ahora. No, así no, mujer. Lo está haciendo al revés. Algo va mal. No se duerma que ahora no es el mejor momento. Luego descansará todo lo que quiera, con el bebé sobre su pecho. Vamos, mujer. Un empujoncito y ya es nuestro. No sé si merece la pena, la verdad es que estoy confundida. Y no es para menos. Todo iba sobre ruedas. Ya tengo dos hijos y esta sería la nena, la princesa de la casa. Pero no sé. El caso es que a mi marido pese a todo le veo muy ilusionado. Pero no sé si será consciente de que es una boca más que alimentar. Además, las nenas gastan mucho, son presumidas desde pequeñas y caprichosas, para qué vamos a engañarnos. A ella no le puedo poner nada de sus hermanos. Está bien eso de la moda unisex pero yo debo de ser muy antigua. Por ahí si que no paso. Claro está mi mentalidad me obliga a poner otra habitación para la niña. Un gasto extra que ahora no podemos permitirnos. A mi marido está a punto de caérsele la baba. Espera embobado a verla salir. Le gustan mucho los niños. Creo que le quiero más que a nadie en el mundo. Ahora se ha puesto muy serio cuchicheando con el médico y la comadrona. Se alejan los tres y forman corrillo. Tras intercambiar unas palabras el médico se acerca con paso ligero.

-          Le vamos a poner una inyección para adelantar el parto.
-          Ni lo sueñe, doctor. Nunca la he necesitado.
-          Pues, entonces, mujer, no se lo piense más. Adelante. Empuje con energía, que ya no es una primeriza.
-          No sé… 



   Recogió a hurtadillas la colilla caída en el suelo, aún estaba encendida y se la caló en la comisura de los labios. Si lo pensaba fríamente le sabía igual que cualquier cigarro recién prendido. Todo es cuestión de lo escrupuloso que uno sea. La tiró al pensar quien la habría podido tener en sus labios; tal vez un aristócrata sifilítico, un hombre babeante o un enfermo terminal. Si te dejas dominar por los pensamientos estás perdido. Volvió a recogerla del suelo aún humeante y expulsó el humo como lo haría un hombre feliz y corriente. Miraba en las papeleras con elegancia y disimulo, como si hubiera perdido algo; alargaba la mano y hurgaba con el guante de látex. Notó algo parecido a un mordisco y no se decidió a retirar la mano. Cuando lo hizo vio que se había cortado y el dedo anular le sangraba. Lo envolvió con el pañuelo. La punta de los dedos de látex rozaba la porquería mientras las tripas se le revolvían. Todo era acostumbrarse. Introdujo la mano con decisión y sintió el roce de una piel que adivinó de plátano. Antes de rebuscar como un gentleman en las papeleras se rozaba con las paredes para atraer la buena suerte o bajaba un pie a la calzada, a punto de ser atropellado, porque había leído que con esta añagaza le llovería dinero...




    Desplegó las suaves manos por la piel de cuero. El tacto cálido la hizo estremecerse. Abrió el catálogo y marcó con el lápiz su modelo preferido. Su marido en la oficina tenía una gran bronca con el jefe. Repetidas veces se ha mordido la lengua pero esta vez salta, la mecha prende como la yesca. La mujer se dirige con una sonrisa al dependiente señalando con el índice un tresillo de terciopelo azul. Es un modelo muy caro para estar en exhibición, tendríamos que pedirlo a la central. ¿Cómo va a pagarlo? Se muerde el labio inferior. En el despacho permanece sentado mientras el jefe le amonesta. La verdad no me esperaba esto de usted, todo menos el insulto. Pagaré en cómodos plazos. ¿Cuántos días tardarán en llevármelo a casa? Le pido disculpas ha sido un arrebato, no pretendía ofenderlo. Se lo llevaremos en tres días. También quiero cambiar la habitación de matrimonio. Entera. Estoy aburrida de la coqueta, las lámparas, la alfombra y de todo lo demás. Las disculpas llegan demasiado tarde. ¡Que le den por culo! El marido hace un gesto ostensible y abandona la oficina...


   Recuerdo como si fuera hoy aquél aciago día, aún no había amanecido, en que descendía las escaleras del metro a la búsqueda de un trabajo. Me di de bruces con un obrero que subía agitando un diario dando grandes voces de contento: ¡Franco ha muerto! ¡Franco ha muerto! ¡Franco ha muerto!
-          ¿Dónde vas, muchacho, si hoy no trabaja nadie?- me interrogó con una alegría que le desbordaba el corazón.
-          ¿Nadie?
   Me llevaron los demonios al saber que el dictador en su último estertor me había dejado con el culo al aire...



-          Papá, huelo el mar.
El pequeño se dejó caer en el sillón transpuesto de sueño. Al cabo de un rato se despertó con la idea bulléndole en la cabeza.
-          ¿Podemos ir a la playa?
-          No.
   El padre gruñó, aunque igual daba que hubiera ladrado. Pero el niño no se arredró. El deseo era más fuerte.
-          ¿Y tomar un helado?
   La bofetada le dejó atontado. Un río de lágrimas le surcó la mejilla mientras sujetaba en la mano el folleto de las vacaciones que había subido del buzón.
   Su madre salió apurada de la cocina al resultarle familiar aquél sonido. Llevándose las manos jabonosas a la cabeza tan solo dijo:
- Algún día, con la ayuda de Dios, tendrás playa y helado.


     Ahí me veía yo a mis sesenta y un años echando papelitos por los buzones de la urbanización. Lo hacía de noche, a escondidas, cuando todos estaban recogidos viendo la televisión. Me veo obligada por las circunstancias, yo que como quien dice me había partido la espalda desde muy niña y ya podía disfrutar de una jubilación. Pero ya se sabe como son estas cosas. Un día abres los ojos y no tienes nada y más vale que no te preguntes como has llegado a esta situación, solo sirve para que te envenenes la sangre y odies a cualquier prójimo que se te cruce en el camino y más si es feliz. Vergüenza es lo que tengo, una vergüenza tan grande que por las noches me hace llorar sobre la almohada, pero qué le voy a hacer, hay que apechugar con lo que viene y lo único que tengo son arrestos para afrontar con lo que sea, aunque por dentro lo esté pasando muy mal. Pero si a los hijos les va mal alguien ha de arrimar el hombro hasta que vengan tiempos mejores. Y no le ha pasado solo a él, también mi nuera se ha quedado mano sobre mano. Ya es mala suerte.




     ¡A comer!

    Es el grito de guerra de mamá. Tirado en el suelo hago como si no la escuchara. Sigo emperrado en poner en pie mis soldados de plomo. Basta un simple estremecimiento de la tarima para que se desplomen y me coja una rabieta de llanto y mocos. Ya tengo la infantería preparada. Solo me falta situar al enemigo en un alto para lo que utilizo como colina una caja de zapatos a la que he elevado en punta por uno de sus extremos.
   ¡La sopa se enfría!
   La voz agria y avejentada de mamá flota en el pasillo. Me demoro en acudir hasta desesperarla. Cuando le hago perder el control soy feliz. Uno de los soldados no ha podido aguantar mis carcajadas y se despeña colina abajo. Ha sido un lamentable accidente y sólo hay un culpable: mamá. Siempre cuando estoy en lo mejor me llama, no cesa de interrumpirme y luego me cuesta acordarme de donde estaban y que posiciones ocupaban mis valientes.
     ¡A comer!
     No se dará cuenta de que ya no soy un niño. Veo mis viejos juguetes descoloridos y no sé si echarme a llorar.
-          Hijo, te comportas igual que si fueras un niño. Nunca contestas cuando te llamo.
-          Perdona. Estaba en la habitación y, ya sabes, he empezado a acordarme de aquellos tiempos de cuando jugaba feliz en mi cuarto.
-          Tu padre decía: este chico tiene madera. Se te escuchaba en toda la casa dar órdenes como un general.
-          No olvido aquellos sermones de papá. Sobre todo aquella cantinela de que algún día serás mayor y te irás de casa para hacerte un hombre de provecho. Y ahora, mírame: con bastantes años más y mano sobre mano.
-          Hijo, la vida da muchas vueltas.



   Estoy metido en una urna de cristal algo más grande que yo. Mi respiración es irregular. Eso significa que aún no estoy habituado a este singular recinto. En este nicho tengo cama y comida. El recinto es tan estrecho que al moverme rozo la pared con los codos. A mi alrededor hay centenares de nichos iguales. Miro al vecino más cercano de ojos rasgados y parece feliz. Me saluda y se toma una pastilla por todo alimento. Mis acompañantes adoptan para dormir una postura hierática. Miran hacia el techo como si rezaran y, luego, lentamente entornan los ojos. Al cabo de un rato todos duermen. Tienen una respiración acompasada y tranquila.
   Me encuentro verdaderamente mal dentro de este sarcófago. Sigo sin poder moverme a mis anchas y eso me irrita sobremanera. Pruebo a levantarme y a tomar la pastilla. Mi cabeza choca contra el cristal. Percibo a centenares de hombres que continúan tumbados. Todos están ahora en la misma posición. De medio lado, encogidos. Duermen como si cumplieran una consigna.









 





viernes, 8 de julio de 2011

La pista



   Cuando desaparecieron por ensalmo los negros que vendían los periódicos a la puerta de los centros comerciales tuvo el pálpito de que la crisis había pasado.

jueves, 7 de julio de 2011

Minicuentos de la crisis


   Llegó corriendo al banco. Se quedó perplejo ante la puerta. Estaba cerrado. Por primera vez suspiró de alivio. Hasta dejó escapar una sonrisa. No le captarían. Esta vez no.

miércoles, 6 de julio de 2011

Cosas que pueden hacer los niños

   Adelantarse a situaciones extremas puede salvar muchas vidas. Por desgracia en este país hay poco de prevención y mucho de improvisación. Pero hay dos noticias que alegran por ser positivas y constructivas.
Esta es una:

      La pueden leer completa aquí abajo y se sentirán mejor estos días.
http://www.lavanguardia.com/vida/20110706/54182202467/los-ninos-deberian-aprender-en-el-colegio-a-utilizar-desfibriladores.html
   Los niños pueden salvar a los mayores y también se pueden salvar ellos cuando sean adolescentes. Para esto esta esta otra noticia:

   No sean vagos, en este enlace la tienen completa:
http://www.larazon.es/noticia/9037-sanidad-plantea-una-asignatura-desde-los-seis-anos-para-prevenir-alcoholismo

lunes, 4 de julio de 2011

¿Cómo salir del paro?



   En España el 90% de los empleos, méritos aparte, se consiguen por contactos personales. Con la crisis proliferan Manuales de autoayuda que dan consejos para salir del pozo. En algunos se encuentran consejos útiles, pero al cabo del tiempo repiten el mismo decálogo. Los expertos aconsejan prepararse para las entrevistas de trabajo potenciando los puntos fuertes y vigilando los puntos débiles. Para salir sólo queda no desmayar y ser constante pero la carencia de ofertas de trabajo ha puesto el listón muy alto. Por eso hay que entrar en las redes sociales (amigos, ex compañeros de trabajo, clubs de recreo, centros parroquiales…) y virtuales (en Internet se pueden hacer contactos pero hay que saber filtrar los que pueden ser útiles).
Para salir del paro hay que gozar de autoestima. Así te consideras así vales. Hay que desterrar el complejo de inferioridad y el miedo, mal consejero.
¿Por qué un parado en España tarda mucho más en volver a la actividad que en otros países? La respuesta hay que buscarla en el déficit de formación que, la escasa iniciativa que ofrecen los servicios estatales de empleo, y por qué no decirlo, la excesiva protección de Papá Estado.

jueves, 30 de junio de 2011

El saqueo de Grecia


   Hubo una época en Grecia en que los mendigos eran todos forasteros. Ahora los griegos en su mayoría caminan hacia la indigencia.

   “Los habitantes de Zante son un pueblo especialmente trabajador, un pueblo honrado que vive cómodamente, pues hay mucho trabajo y los mendigos son todos forasteros…”. Zante era en 1806 la isla más rica de las siete islas del estado y así lo testimoniaba Nicholas Biddle, un oficial de marina norteamericano. Su sobrino de igual nombre y apellido llegó a presidir el segundo mayor banco de los Estados Unidos.
   Durante los siglos XVII, XVIII y XIX esta cuna de la civilización europea padeció el saqueo de sus tesoros arqueológicos. En pleno siglo XXI Grecia sufre un saqueo aún más doloroso: el robo del pan y trabajo a las clases medias y humildes.

-          ¿Cómo se declaran ustedes?
-          No culpables, señoría.
-   Les condeno a pagar durante toda su vida, la de sus hijos y sus nietos la deuda acumulada.
-   Ustedes no han hecho los deberes- añadió pomposamente el economista pedante mientras el asesor de comunicación (autor de frase tan afortunada) asentía sonriente.

Ya en la obra Esquilo de Orestes, Lucrecio cuenta haber visto “corazones apesadumbrados en todos los hogares; acosada por incesantes remordimientos, la mente era incapaz de aliviarse y se veía forzada a desahogarse mediante lamentaciones recalcitrantes” Ayer mismo en Telemadrid una griega confesaba desafiante mirando fijamente a la cámara: “Nunca pagaremos la deuda, que lo sepa toda Europa”. Las lamentaciones de los no culpables son continuas. Lo malo es cuando aparecen análisis simplistas de reputados expertos como Andrei Shleifer, catedrático de Economía en Harvard; quien llega a afirmar que la actitud de Grecia es como la de un niño al que se le deja de repente la Visa de papá y se va por la ciudad de compras: evidentemente todos quieren venderle algo”

   Tampoco son buenos los reportajes que insisten en remachar los clavos del ataúd para que no haya escapatoria, como el que sigue

“Cuesta encontrar a un griego que no vea una mano oculta detrás de la catástrofe, y aún más a optimistas que crean en el milagro de la recuperación: con una deuda de 340.000 millones de euros, hasta los bebés recién nacidos deben 30.000 euros por cuna”. Como Irene, funcionaria, votante del Movimiento Socialista Panhelénico (Pasok, en el Gobierno) y con un hijo de 18 años que le dice: "No tengo sueños, no tengo futuro. ¿Cómo voy a vivir así?". Y la redactora de El País da la tercera en la frente: “Un país en ruinas. Mucho nihilismo, apenas disimulado por la fuerza inerte de la masa. El pesimismo de los griegos es mucho más que un ataque de indignación. Es el mismo sistema el que hace aguas”.

   Desde la agencia rusa de noticias Ria Novosti no miden la desigualdad, hasta el punto de que hablan de los errores cometidos por el griego de a pie, que está al borde de la bancarrota, “no tienen la menor intención de pagar ni por errores propios (que sí que los hubo) ni por los ajenos (que eran mucho más numerosos que los propios…”


o se puede ir a
para ver las razones de la protesta

Con los datos en la mano un experto muy valorado llega en un diario económico a esta desoladora conclusión:
“La sociedad griega debe asumir que ha vivido a crédito durante una década y el crédito se ha acabado. Solo hay dos opciones: o el proceso de desendeudamiento es ordenado y con el apoyo financiero de sus socios o es desordenado, como en Argentina en 2001 o en Islandia en 2009. Los griegos piensan que han tocado fondo pero aún pueden escarbar. Grecia sigue teniendo un déficit por cuenta corriente próximo al 10% de su PIB. Si optan por el camino desordenado su consumo privado aún tiene margen para alcanzar el desplome del 25% que tuvo en Islandia. Eso significa más paro y más pobreza, incluso extrema, falta de medicamentos, etc. Que la alternativa a Papandreu sea un político que estaba en el Gobierno que ocultó las cifras en 2007 indica que los griegos aún no han entendido nada”. 
Se puede leer en

El mensaje machacón de los medios insiste en culpabilizar a los pobres ciudadanos, un ejemplo es el que sigue: En última instancia, la experiencia griega muestra el carácter inviable de pretender vivir eternamente por encima de las posibilidades recurriendo al dinero ajeno”. La culpa no es de los mercados sostiene este experto que ejerce a pecho descubierto de abogado del diablo:

¿Culpables? los depredadores (no hace falta nombrarlos) y aquél gabinete griego que maquilló las cuentas. 
¿Víctimas?: el pueblo llano.

Como argumenta Vicenç Navarro

Este endeudamiento del estado griego es beneficioso para los bancos y también para los ricos que no pagan impuestos, forzando al estado a endeudarse aún más. Pero es también beneficioso para los ricos y para los bancos extranjeros, pues el estado se siente en la necesidad de privatizar sus propiedades (a unos precios irrisorios) con lo cual vemos una enorme demanda de euros por parte de bancos de inversión para comprar tales propiedades”.

   La historia se repite. Si el rapto de Paris de la bella Helena prendió fuego a Europa y Asia, el expolio de los ahorros de la clase media y su empobrecimiento ha avivado de nuevo las llamas…