sábado, 26 de febrero de 2011

¡Pican, pican...!

   Le sobraba toda la paciencia del  mundo. Largó el sedal a la Red y esperó. La caña se tensó.

   Había puesto un anzuelo nuevo. Y picaron, vaya si picaron.

   Una lluvia de comentarios hirientes le inundó. Entonces sonrió. Ya no estaba sólo.

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